martes, diciembre 05, 2006

A medias.

Era una mujer sensualmente hemipléjica, con un cuerpo a medias voluptuoso, a medias esmirriado. Esa parte izquierda de su anatomía le hacía deliciosa, siempre y cuando uno no se fijase en las muletas o la silla de ruedas. Sus labios tan sensuales daban ganas de medio devorarlos, medio acariciarlos; ¿Quién no moría por ese quiebre de cadera, siempre y cuando no fuese demasiado exquisito respecto al arrastrase de su pierna derecha? ¿Quién no anhelaba una mirada de ese ojo azul, de intensidad innombrable? El problema con esa mujer era que todas sus relaciones se quedaban siempre a medias.